Montar una granja, ese fue el último negocio de mi abuelo paterno antes de dejarnos. Era una granja moderna, una explotación porcina y avícola (mil cerdos abajo y diez mil pollos arriba) perfectamente automatizada y con todas las ventajas de las nuevas tecnologías de la época. Tenía 12 años y ayudé por voluntad propia en su construcción, luego en su mantenimiento tanto en las vacaciones como los fines de semana. Cuando murió mi abuelo mi padre y yo continuamos con el “negocio”, que no era tal porque los intermediarios se nos quedaban más de la mitad de las ganancias.
976 08 08 80
Paseo Pamplona. Nº19 - Pral.
ZARAGOZA